Procrastinación
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Procrastinación, la perjudicial costumbre de postergarlo todo

Se conoce como procrastinación al hábito de postergar tareas que deben atenderse por actividades recreativas de nula importancia. En otras palabras, procrastinamos cada vez que decidimos no comenzar a llevar adelante nuestras actividades. Y en vez de eso, nos ponemos a navegar por internet, mirar la televisión o el techo. Y no solo tareas entretenidas. Puede que de golpe nos den ganas de limpiar nuestra habitación, o ponernos a ordenar el cajón de la ropa interior; o por qué no, lavar los platos.

La postergación de las tareas se hace para evitar el sufrimiento que llevan consigo. Este puede ser físico, por ejemplo cuando tenemos que hacer gimnasia, ya que significa someterse a cierto grado de dolor corporal, o puede ser psicológico vinculado al estrés que produce atender ciertos asuntos.

Tipos de procrastinación

Existen tres tipos de procrastinación. El primero está vinculado a la evasión de las tareas y se relaciona con el miedo al fracaso. Por ejemplo, cuando postergamos estudiar para un examen porque tenemos miedo de que nos vaya mal.

La procrastinación consiste en la postergación continua de las actividades y obligaciones.

El segundo, es cuando se posterga una actividad todo lo que se puede hasta que llega un momento que es necesario realizarla. Esto le pasa frecuentemente a los estudiantes, por ejemplo cuando tienen que preparar un trabajo práctico para entregar.

El tercer tipo se relaciona con la indecisión y es el que impide realizar la actividad debido a que no terminamos de decidir de qué manera llevarla adelante.

Cómo superar la procrastinación

Este mal moderno afecta a muchas más personas de las que uno puede imaginarse. La primera medida para salir de este bucle de postergación infinito que es tan perjudicial es reconocerse como procrastinador. A partir de allí es bueno empezar a buscar métodos para llevar adelante las tareas de forma obligada.

felipe procrastinación

Una de ellas es comenzar a aplicar un método de organización que sea efectivo. En Mentes Liberadas ya vimos la metodología GTD (Getting Things Done). En esa nota mencionamos que este sistema utiliza una lista de tareas pendientes y que tiene una regla que se llama “la regla de los dos minutos”. Esta regla consiste en que si realizar una actividad de la lista de pendientes lleva menos de dos minutos, entonces se debe llevar adelante inmediatamente.

Les recomiendo el artículo sobre la Matríz del Tiempo, de Stephen Covey. Esa es una herramienta fundamental para determinar si lo que estamos haciendo es importante para nosotros. O si en realidad estamos procrastinando.

Este tipo de sistemas, organizado en conjunto con una agenda que ordene por prioridad y plazo de entrega las actividades puede ser suficiente para poner fin a nuestra procrastinación y así poder alcanzar nuestras metas.

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Alejandro De Luca
Soy programador web. Rebelde autodidacta y cafeinómano. Vivo comparando la vida real con Los Simpsons. Creé Mentes Liberadas para compartir consejos, recursos y herramientas para la escuela y la universidad. Vivo en Buenos Aires, Argentina.