Leonardo da Vinci, el discípulo de la experiencia

leonardo da vinci

Leonardo da Vinci fue una de las mentes más fascinantes de la historia de la humanidad. Para muchos, es la persona más inteligente que jamás haya existido.

Se destacaba tanto en las artes como en la ingeniería. Tenía una mente abierta, era curioso y pasaba mucho tiempo observando fenómenos naturales. Poseía una gran destreza y llegó a desarrollar una técnica exquisita para dibujar y pintar. Producto de eso son sus más célebres cuadros de los cuales La Mona Lisa es el más conocido.

Esta nueva sección de Mentes Liberadas se llama Grandes Autodidactas. Así que en este artículo no voy a repasar la vida de Leonardo da Vinci, sino que me voy a detener en su forma de aprender, que fue principalmente autodidacta.

Quizás sea un poco obvio para muchos, pero comencemos conociendo la magnitud de Leonardo da Vinci.

¿Quién fue Leonardo da Vinci?

Leonardo fue muchas cosas en una sola. Fue pintor, ingeniero, filósofo, arquitecto, anatomista, botánico, escultor, músico, inventor, poeta y mucho más. Era una persona con la capacidad de hacer cualquier actividad de forma magistral.

Fue uno de los grandes exponentes de su época, el Renacimiento. Un momento de la historia donde el clasicismo de Grecia y Roma retornaron a las artes y la cultura. El conocimiento volvió para quedarse y la figura del ser humano se ubicó en el centro de la escena.

Leonardo trabajó como ingeniero de guerra de grandes señores. Tuvo como mecenas a Ludovico Sforza, los Médici y al Rey Francisco I de Francia.

Pintó grandes obras de arte, como La Gioconda, La Virgen de las Rocas, La Última Cena, San Juan Bautista y La Dama del Armiño.

También diseñó artefactos, como tanques, submarinos y máquinas voladoras similares a alas deltas y helicópteros. Aunque lamentablemente muchas de sus creaciones jamás se construyeron.

Estudió con detalle plantas y seres humanos. Llegó a disecar cuerpos para intentar comprender mejor cómo estamos hechos por dentro y en base a ello, hizo dibujos precisos de cada órgano del cuerpo humano.

Leonardo fue un genio incomparable. Muchos estudiosos creen que fue la persona más inteligente y creativa que haya existido.

¿Cómo logró convertirse en alguien así? ¿Cómo adquirió todo el conocimiento que tenía?

La libertad de no tener un destino definido

Leonardo nació en 1452 en Vinci, un pueblo rural cerca de la entonces metrópoli Florencia. Fue el fruto de una relación de Piero da Vinci, notario de posición acomodada, con una campesina llamada Caterina di Meo Lippi.

Si bien se considera que Leonardo fue un hijo ilegítimo de Piero, eso no le causó ningún tipo de problemas. En su época eso no estaba mal visto por la sociedad.

Incluso habría que agradecer que Leonardo haya sido concebido en estas circunstancias. ¿Por qué? Porque al ser hijo ilegítimo no podía por ley heredar la profesión y los bienes de su padre. Es decir, si hubiera sido el hijo legítimo de Piero, Leonardo hubiera sido un notario más de Florencia.

Al no tener este peso encima, Leonardo creció libre y pudo dedicarse a hacer lo que amaba… que era observar allí donde la curiosidad lo llevara.

Curiosidad y observación

Vinci era un poblado que estaba rodeado de naturaleza. El pequeño Leonardo creció allí hasta su adolescencia. El agua, las plantas, los animales y cualquier fenómeno natural eran algo fascinante para él.

La naturaleza es la mejor maestra -Leonardo da Vinci

La curiosidad sería el gran motor de su genialidad. El resto de su vida lo pasaría estudiando la naturaleza retratándola de la forma más precisa e intentando emularla con varios de sus artefactos.

Ya en los primeros años de vida Leonardo dio señales de ser un niño prodigio. Se destacaba en el dibujo, por lo que su padre Piero decidió llevarlo a que se instruyera en el taller de Andrea Verrocchio.

El taller escuela de Andrea Verrocchio

Andrea Verrocchio

Leonardo era un adolescente de 15 años cuando llegó al taller de Andrea Verrocchio como aprendiz.

El taller de Verrocchio estaba ubicado en Florencia, a metros de donde trabajaba Piero da Vinci. La ciudad era el centro cultural y económico de toda Europa en ese momento. Gobernada por los Médici, había un clima propicio, de paz y negocios para desarrollar todo tipo de actividades.

En el taller de Verrocchio se hacía de todo. Se pintaban cuadros, se esculpía, se fabricaban artefactos y se restauraban piezas de arte y antigüedades.

Sin duda alguna Leonardo aprendió mucho allí. Descubrió técnicas puntuales de dibujo y la pintura al óleo, que era lo común en esa época. Pero también cómo preparar los colores para un cuadro combinando diferentes sustancias.

También aprendió de Andrea Verrocchio sobre arquitectura e ingeniería, artes en las que su maestro se destacaba, ya que fabricaba grandes artefactos y estructuras para mover piezas pesadas y de gran volumen.

Pero cómo, ¿no era Leonardo da Vinci un autodidacta? ¿No se trata sobre eso este artículo?

Sí, Leonardo era autodidacta. Pero ser autodidacta no significa renunciar a otro tipo de educación.

A los 20 años Leonardo pintó un ángel en la obra El Bautismo de Cristo, de Andrea Verrocchio. Era habitual que los maestros dieran espacio a sus alumnos para pintar fondos y personajes secundarios en sus obras. Pero Leonardo lo hizo tan bien que opacó el trabajo de su maestro.

El Bautismo de Cristo, de Andrea Verrocchio.
El ángel que voltea el rostro hacia atrás es obra de Leonardo da Vinci.

Hay quienes dicen que Verrocchio no quiso volver a pintar más al verse superado por su alumno tan joven. Más allá de eso, el maestro apreciaba a su alumno y sabía de su potencial.

El discípulo de la experiencia

A pesar de haber pasado por el taller de su maestro, Leonardo da Vinci no había tenido una educación formal. Sólo había pasado por una escuela de ábaco. Este es un tipo de institución donde se enseñan las operaciones básicas y algunos conceptos extra de matemáticas con orientación comercial.

Los nobles y otras personas destacadas y acaudaladas podían darse el lujo de estudiar en monasterios, que eran los lugares de enseñanza de élite.

Leonardo nunca aprendió latín de manera formal. Se sabe que nunca pudo dominar esta lengua y que todo lo que aprendió lo hizo de forma autodidacta. Tenía tablas con traducciones y expresiones en latín.

A lo largo de su vida y a pesar de haber sido un gran genio, tuvo algunos reproches por parte de quienes no lo consideraban una persona formada. Leonardo se enorgullecía de no haber pasado por los establecimientos educativos tradicionales y muchas veces se ponía a la defensiva en ese aspecto. Él se declaraba “un discípulo de la experiencia”.

Y su experiencia la volcaba en sus notas, que se conocen popularmente como los Códices de Leonardo da Vinci.

Las notas de Leonardo

Página de un códice de Leonardo da Vinci

Los códices son libros manuscritos en dialecto toscano donde Leonardo tomaba notas, trazaba esquemas y dibujaba. Se cree que escribió más de 7.000 páginas en total, aunque no se ha encontrado el total de su obra.

Estos cuadernos son muy interesantes de ver puesto que son todo lo contrario a lo que nos enseñan en las escuelas. No tienen un orden claro ni tampoco se destacan por su prolijidad. Leonardo usaba una misma hoja para diferentes temas.

La particularidad de los Códices de Leonardo es que las notas están escritas de derecha a izquierda. Si bien se cree que el gran artista era ambidiestro, escribía con la mano izquierda.

Se ha dicho que este era un código secreto de Leonardo para que nadie le robe sus ideas, pero en realidad esto no es así. La técnica de escribir al revés era conocida en esa época y algunos zurdos la empleaban. Además, en caso de querer develar el supuesto código de escritura, bastaba con un espejo.

¿Qué anotaba Leonardo en cuadernos?

En principio, cualquier detalle que le llamara la atención. Entre los temas que se han encontrado en sus apuntes se encuentran arquitectura, óptica, perspectiva, botánica, anatomía, geología e ingeniería.

Quizás lo más llamativo de los Códices de Leonardo es que no hay notas personales. Nada que indique cómo se sentía o qué pensaba de otras personas. Los historiadores han tenido que interpretar algunas poesías y textos literarios escritos por Leonardo en los códices para intentar descifrar aspectos de su vida privada.

Estudios de anatomía

El hombre de Vitrubio

Si hablamos del aspecto autodidacta de Leonardo da Vinci, no podemos dejar de mencionar sus estudios de anatomía.

Estudiando la vista y haciendo experimentos, logró plasmar la visión binocular, la cual aplicó en sus obras.

En la época en que Leonardo vivió, no estaba para nada bien visto que se estudiaran los cadáveres. Pero la curiosidad del artista siempre podía más.

Su interés por la anatomía comenzó con el mundo animal. Leonardo quería saber cómo eran los seres vivos por dentro. Por este motivo diseccionó diferentes tipos de animales, pero su gran curiosidad eran los seres humanos.

El interés de Leonardo por la anatomía humana partía de su gran objetivo de lograr cuadros ultra realistas. Necesitaba ver cómo eran los huesos y los órganos para poder representarlos en capas en sus cuadros. Primero los huesos, luego la piel y finalmente la ropa.

La fama le dio la posibilidad de acceder a cadáveres. De otra forma, los mortuorios no le hubieran permitido entrar en contacto con los difuntos.

Leonardo estudió el interior de los cuerpos de alrededor de 20 personas. De una de ellas hizo una descripción tan minuciosa que pudo descubrir que la causa de la muerte fue arteriosclerosis. Esta es considerada una de las primeras autopsias documentadas de la historia.

¿Cuánto más hubiera descubierto Leonardo si se lo hubieran permitido? Nunca lo sabremos. Lamentablemente, el Papa Leon X le prohibió seguir con sus estudios de anatomía.

La máquina voladora

Leonardo incursionó en el diseño de diferentes artefactos y máquinas. Los más llamativos fueron los que intentaban hacer que el ser humano levante vuelo.

El gran inventor observó mucho a los murciélagos y a las aves para intentar captar la clave de su vuelo. Si bien no tuvo éxito en la construcción de los artefactos que ideó, sus diseños se han vuelto inmortales.

Los dos más conocidos son las alas, similares a un ala delta, y el tornillo, que era una especie de helicóptero. No es casualidad que exista una evolución en sus diseños. Leonardo iba descartando aquellas ideas que descubría que no funcionaban.

Sin ningún tipo de guía, da Vinci incursionó por su cuenta en este campo de la ingeniería y logró avances importantes para su época.

Un genio que trasciende las épocas

La dama del armiño

Leonardo da Vinci fue un gran genio que se destacó en muchas disciplinas del conocimiento humano. Debiéramos pensarlo primero como un científico antes que un artista. ¿Por qué?

Porque su método de aprendizaje consistía en la observación y la experimentación.

Su genialidad partía de una curiosidad innata y la potenciaba con una creatividad deslumbrante como nunca antes se había visto.

El detallismo y perfeccionismo lo hacían aún más extraordinario, aunque a veces le jugaba en contra. Son innumerables la cantidad de encargos y actividades que dejó a la mitad y nunca terminó.

De todas sus virtudes, la capacidad para auto educarse es una de las más destacadas, pues sin ella, no hubiera podido hacer nada de lo que logró y no hubiera tenido ese toque especial de rebeldía y libertad que sus obras poseen.

Esto ha sido todo por este artículo. Espero que te haya gustado.

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Hasta el próximo artículo.

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