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Estudiar Psicología en la UBA, la carrera de grado

Tras haber escrito sobre mi experiencia en el CBC de psicología, ahora les contaré qué sucedió luego, cuando llegué a la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

Las sedes de la Facultad de Psicología de la UBA

Pero antes de eso, y para poder ubicarlos un poco en situación, les doy un par de datos. Actualmente la Facultad cuenta con tres sedes:

  • Sede Hipólito Yrigoyen: (Hipólito Yrigoyen 3242, Ciudad de Buenos Aires)
  • Sede Independencia: (Av. Independencia 3065, Ciudad de Buenos Aires)
  • Sede San Isidro: (Córdoba 1957, Martínez – Part. de San Isidro – Prov. de Buenos Aires.)

En mis años de estudio, he tenido que cursar en las dos primeras sedes. A veces yendo de una a otra en el mismo día.

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El plan de carrera de Psicología en la UBA

La carrera de grado de Psicología consta de 28 materias en total. 15  pertenecientes al Ciclo Profesional General y otras 7 al Ciclo de Formación Profesional. A esto se le suman 2 materias optativas al primer ciclo, y 3 al segundo (pueden ser teóricas o prácticas). Además, el requisito de un idioma extranjero que abarca dos módulos.

En mi caso, completar dicho plan de estudio me llevó unos seis años y medio. Esto último, teniendo en cuenta que durante toda la carrera trabajé y llegando al último año, tuve un cambio laboral de mayor carga horaria. Es por ello, que las salidas con amigos, y otras actividades quedaron un poco relegadas.

Transitando la carrera

Ahora sí, ya ubicados en lo que implica realizar esta carrera, me puse a pensar lo que fue para mí transitarla  y vinieron a mí un montón de recuerdos, imágenes, sonidos, anécdotas, clases, compañeros que se volvieron amigos…

Les podría relatar mi primer día, aquel que me encontraba emocionada, ansiosa y con mucho miedo por esa nueva etapa. También les podría contar sobre apuntes, café, profesores excelentes y otros regulares, aulas y horarios. Pero luego de escribir sobre todo eso, me dí cuenta que había algo que no lograba transmitirles, y ese “algo”,  estaba en el fondo de todo aquello que intentaba contarles.

 

Entonces, como muchas veces me ha pasado a lo largo de la carrera, dejé de escribir. Siempre consideré que era absurdo forzar las palabras. Como Psicóloga, hoy entiendo mucho más el por qué de ello, cada cosa tiene su tiempo de elaboración. Así que después de una noche en la que me costó conciliar el sueño, decidí borrar todo lo escrito y volver a empezar…

Y ahí apareció una palabra de cinco letras, un término que desde las sombras, estaba atravesando toda esta historia: DESEO.

El deseo

Estando en la Universidad, oí innumerables veces el deseo como motor de la cura. Los profesores y luego los estudiantes, lo repetíamos cual mantra de yoga o frase detrás de un sobre de azúcar. Si bien en el contexto del trabajo analítico el deseo cobra otro valor y sin intención de ponerme muy teórica, uno podría preguntarse: en el día a día como estudiante, ¿qué era esto del deseo como motor?.

En mi caso, el deseo era aquello que estaba detrás de levantarme muy temprano para ir a cursar, de pasarme largas horas estudiando, de priorizar ciertas cosas por sobre otras. El deseo era aquello que me permitía avanzar, materia tras materia, cuatrimestre tras cuatrimestre y así hasta que fueron años. El deseo era aquel que me generaba ese sentimiento de estar estudiando lo que me gustaba, de estar en el lugar correcto. De vivir ese momento como algo especial, de querer saber un poco más cada día, de disfrutar en ese espacio con esas personas.

Facultad de Psicología

Quizás no era consciente de todo lo que estaba viviendo en ese momento,  lo que estaba transitando,  lo que me generaba estudiar aquello que se convertiría en mi profesión. Pero el deseo, estaba allí.

Y tal vez se pregunten, qué pasó con el deseo tras haberme recibido…¿desapareció?.

Les adelanto lo siguiente: lo que hace al deseo tan especial, es que siempre es deseo de otra cosa, y por lo tanto, nos envuelve en una cadena infinita, a la que yo llamo vida.

En la próxima nota, les contaré como termina esta etapa.

Seguí leyendo el último artículo de esta nota: Estudiar Psicología en la UBA – Parte 3: “Me recibí… ¿Y ahora?”

Fuente Fotografía:

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Lucía Alzarán
Soy Licenciada en Psicología (UBA) y trabajo actualmente en el área educativa. Me defino como un ser en constante aprendizaje. La palabra es mi recurso y la fotografía, mi gran pasión. Vivo en Buenos Aires, Argentina.