materias que odiamos
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5 tips para estudiar esas materias que odiamos tanto

A lo largo de una carrera universitaria nos van apareciendo asignaturas que amamos y otras que, lamentablemente, no son de nuestro agrado. Tengamos afecto especial por la materia o no, de todas formas hay que aprobarla para poder seguir adelante. En esta entrada vamos a conocer algunos tips o ideas para incentivarnos a estudiar esas materias que odiamos tanto, nos da algo de repulsión.

Como ejemplo, podemos decir que generalmente, al que estudia ciencias exactas o ingeniería, le molesta las asignaturas vinculadas a las ciencias sociales. Por lo contrario, al que estudia humanidades, le repugna las matemáticas. Sin embargo, en algún punto de sus carreras, es probable que los temas aparezcan tanto para uno como para el otro y es inevitable tener que aprenderlos.

La idea central aquí es dar un contexto ameno para que no sólo suframos menos, sino que incluso, lleguemos a disfrutar.

1. Definir un horario de estudio en el que estemos con energía

No sería una buena elección estudiar materias que odiamos en un horario en el que estemos mal predispuestos por naturaleza. Seguramente para la gran mayoría este horario sería temprano a la mañana.

Hay que buscar un momento del día en el que estemos con mucha energía, despiertos y, si es posible, de buen humor. Esto hará que tener que ponernos con la materia odiada sea feo, pero no tanto.

2. Elegir un lugar de estudio cómodo

Algo que puede dar resultado es cambiar el lugar donde uno estudia. Si es una materia donde sólo hay que leer, podría ser en un lugar abierto, como un parque o un jardín. Si es necesario estar sentado en una silla, podría ser en un café o una biblioteca.

Y si no, no es necesario salir de casa, podemos buscar otra habitación. Cualquier cambio de entorno puede ser beneficioso. Algo que haga que ese lugar sea distinto.

3. Establecer una ambientación adecuada

La iluminación puede ser otro factor a ser considerado. Si es posible escuchar música de fondo al estudiar (depende el tipo de asignatura) podemos elegir aquella que nos guste mucho. Eso hará que cuando estudiemos esta materia que no nos gusta para nada, al menos tengamos el consuelo de saber que al mismo tiempo hay algo para disfrutar.

Además de la música, puede alterarse la iluminación de la habitación dejando entrar la luz del sol, o por lo contrario, tapándola y utilizando energía eléctrica. La idea de cambiar el ambiente es olvidarnos un poco que estamos estudiando o haciendo especial el estudio de esa materia.

4. Añadir comidas y bebidas que nos gusten

Un buen café, uno especial. Ese bueno que tenemos guardado puede ser la compañía perfecta para la rutina de estudiar aquello que odiamos. Algún snack o comida de algún tipo que nos guste mucho ayuda también.

5. Premiarnos por el esfuerzo

Siguiendo con el último punto, también podemos auto administrarnos premios. Pero estos solo pueden ganarse si cumplimos con los objetivos de estudio de la jornada. Los objetivos pueden ser: leer dos capítulos de un libro, hacer cuatro ejercicios prácticos, estudiar cuatro horas seguidas, etc.

Los premios pueden ser comidas (dulces y golosinas), recreos, tiempo de esparcimiento (mirar un capítulo de nuestra serie favorita) o aquello que tengamos muchas ganas de hacer y nos merezcamos luego de haber hecho lo que debíamos.


Si logramos aplicar esto cada vez que estudiamos esa dichosa materia, comprobaremos que con el tiempo generaremos un hábito. El hábito del estudio es uno de los aspectos más maravillosos de llevar adelante una carrera. Es algo que termina siendo disfrutable, incluso cuando el tema a estudiar es odioso. Luego de tener el hábito, quizás ya no sea tan necesario seguir utilizando los incentivos que vimos.

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Alejandro De Luca
Soy programador web. Rebelde autodidacta y cafeinómano. Vivo comparando la vida real con Los Simpsons. Creé Mentes Liberadas para compartir consejos, recursos y herramientas para la escuela y la universidad. Vivo en Buenos Aires, Argentina.