Universidad: Cuando el esfuerzo no alcanza y los resultados son malos

cuando el esfuerzo no es suficiente

Puede que alguna vez te haya ocurrido. Tal vez en estas últimas fechas de exámenes o a lo mejor durante este último año. Estudias mucho dando tu mejor esfuerzo, cumples con todas las responsabilidades, sacrificas tiempo libre y recreativo con el objetivo de aprobar una o varias materias.

Haces todo perfectamente bien. Das lo mejor de ti, pero al final te quedas con las manos vacías.

¿Te ha ocurrido?

Desde la infancia te dicen que tienes que hacer mucho esfuerzo para obtener aquello que quieres lograr. Parece ser una regla de oro: cuanto más esfuerzo, mejores resultados. Pero luego, en la vida, experimentas algo totalmente distinto.

Para los universitarios, el esfuerzo parece tener que ser una constante siempre, pero no garantiza los resultados. Es decir, es condición necesaria pero no suficiente.

¿Por qué?

Lo que ocurre es que existen otras dos variables que entran en juego a la hora de obtener resultados. Veamos cuáles son y qué tanto las puedes controlar.

Inteligencia

Si lograr aprobar una materia fuera como lanzar una flecha a un objetivo, el esfuerzo que pones día a día sería el equivalente a la potencia, y la inteligencia sería la puntería.

Pensar qué estudiar es tan importante como estudiar. La inteligencia aplicada a lograr tus objetivos consiste en determinar a qué asuntos debes dedicarle más esfuerzo.

Recuerda que el sistema educativo funciona en base a exámenes y que la única forma que tienes de demostrar lo que sabes es aprobándolos. Por eso hay que remarcar que tienes que convertirte en una máquina de aprobar exámenes, además de estudiante.

Pensar qué estudiar es tan importante como estudiar.

La inteligencia se manifiesta en la capacidad para preparate para la evaluación, más allá del aprendizaje de los temas.

Hay una gran cantidad de artículos en Mentes Liberadas, de los cuales puedes servirte para mejorar en este aspecto: Claves para preparar un final y Cómo resolver un examen de opción múltiple son ejemplos de ello.

Suerte

La suerte juega a veces a favor y a veces en contra.

Si venían tomando siempre el mismo tipo de examen y justo cuando te fuiste a presentar cambiaron, entonces tuviste mala suerte.

Si venías estudiando bien y llevabas las materias al día y de pronto te enfermaste, entonces nuevamente tuviste mala suerte.

Siempre hay un factor de suerte que incide en el resultado. Tu objetivo como estudiante es reducirlo.

Los sucesos inesperados que minan tu recorrido al éxito pueden dejarte con las manos vacías. Sin embargo, eso no quiere decir que cualquier evento te pueda destruir. Debes tener algún plan B por las dudas.

Lo mejor es que siempre te sobre algo de tiempo sea cual sea el objetivo que estás persiguiendo.

Por ejemplo, para preparar un examen o un trabajo práctico tienes que armar un cronograma donde queden algunos días de margen por si ocurre algo inesperado.

No descreas del esfuerzo

Una conclusión que puedes sacar si te fue mal después de poner mucho empeño es que esforzarse no sirve para nada.

No hay nada más errado que eso.

Lo que debes recordar es que el esfuerzo tiene que ir acompañado de inteligencia y un poco de suerte.

Si esta vez no te fue bien, seguro las cosas mejorarán la próxima. Enfocando el empeño en la dirección y el sentido correctos, lograrás los objetivos que te propongas.

Esforzarse y obtener malos resultados no significa que no haya que esforzarse.

Se puede hacer todo bien y aún así perder

Por último quiero cerrar con un breve video. Es de la serie Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación.

En este capítulo, el androide de la nave Enterprise, Data, cae derrotado en una partida de un videojuego de estrategia futurista ante un presumido jugador experto.

Dada su capacidad avanzada para procesar información, Data está seguro de haber hecho todos los movimientos de forma correcta. Sin embargo, perdió.

Luego de su derrota, Data, quien se consideraba infalible hasta ese momento, se siente inseguro. No acepta seguir realizando sus actividades por miedo a cometer una equivocación que pueda costarle caro a la tripulación de la Enterprise.

En ese contexto, se da el siguiente diálogo con el experimentado Capitán de la nave, Jean-Luc Picard.

La respuesta y la lección de vida del Capitán es oro puro.

Te invito a que veas el video y reflexiones.

Con este video cierro la nota que, espero, te haya gustado.

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Gracias por leerme.

Hasta el próximo artículo.

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