Ada Lovelace, la primera programadora de la historia

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Esta es la primera entrada de una nueva sección que decidí llamar Mujeres Liberadas. La idea es contar la vida de mujeres que con todo en contra, hicieron su aporte para cambiar el mundo.

Para iniciar este recorrido que espero tenga muchos artículos, voy a comenzar con mi favorita: Ada Byron, la condesa de Lovelace, más conocida como Ada Lovelace, célebre por ser pionera en programación.

En este artículo vas a conocer la vida de Ada, su trabajo y por qué se la considera la primera programadora de la historia, a pesar de no haber programado nada y de que en su época ni siquiera existían las computadoras.

Cuna de oro y un padre famoso

Ada nació bajo el nombre de Augusta Ada Byron el 10 de diciembre de 1815, en Londres, Inglaterra. Su padre era nada más y nada menos que Lord Byron, uno de los poetas más importantes de todos los tiempos.

Es imposible contarte sobre la figura de Ada sin mencionar la tormentosa vida de Lord Byron. Al padre de Ada le encantaba la buena vida. Combinaba periodos de inspiración poética con otros de desenfreno total, en los que salía con muchas mujeres e incluso con hombres. Este estilo de vida de derroche lo llevó a acumular innumerables deudas.

Como si fuera poco, mantenía una relación incestuosa con su hermana Augusta. Sí, el mismo nombre con el que Ada sería bautizada al nacer.

Por el contrario, Lady Byron, la esposa de Lord Byron y madre de Ada, era muy distinta. Se llamaba Anna Isabella Noel Byron y era una mujer centrada y adepta a las buenas costumbres de la época. Había estudiado matemáticas y astronomía.

El contraste entre los progenitores de Ada es tan grande que de no saberse, costaría entender cómo pudieron casarse.

Pero conociendo la época es fácil descifrar esto. Lord Byron no quería a Lady Byron. Se había casado con ella porque estaba endeudado y la unión le permitía hacerse con toda la fortuna de su nueva esposa. En esa época, después de celebrarse un casamiento, el hombre podía disponer de los bienes conjuntos.

Las deudas crecieron y la locura de Lord Byron también. Lady Byron decidió llevarse a la bebé Ada, a la semana de su nacimiento. Lord Byron escapó a Francia para no afrontar sus deudas y nunca más regresó a Inglaterra.

Durante años Lord Byron le escribiría a Ada y hasta le dedicaría tiernos poemas. Pero nunca más la volvió a ver.

Y fue así como Ada creció sin padre. Tampoco tuvo hermanos. Toda su infancia y adolescencia estuvo bajo la tutela de Lady Byron que se volvió una madre estricta.

Infancia y educación

Ada Byron (así se llamaba hasta ese momento) tuvo diferentes instructores y tutores cuando era pequeña. Le fascinaba la ingeniería y tenía la idea de crear una máquina que pudiera volar. Pero también manejaba varios idiomas y esto era algo que le preocupaba a su madre, Lady Byron.

Su madre tenía miedo que la locura de los Byron le afectara. Como si fuera una maldición genética, le preocupaba que Ada saliera como su padre y creía que el estudio de las letras y las ciencias blandas la condujeran a un destino similar. Por este motivo, Lady Byron motivó a Ada para que estudiara matemáticas.

A esta inclinación en los estudios se sumó un problema de salud que Ada tuvo en su adolescencia. Estuvo tres años postrada. Los documentos no dejan en claro qué tuvo. Algunos creen que fue sarampión pero otros apuestan a otras enfermedades. Lo importante es que al recuperarse, Ada se había vuelto más metódica y con mayor interés por la lógica y la matemática.

Las enfermedades serían recurrentes en la vida de Ada. Padeció serios problemas de salud en diferentes momentos de su vida.

Ada Lovelace y Charles Babbage

Charles Babbage, matemático y filósofo.

Charles Babbage fue un matemático inglés que nació en 1791. Era un tipo bastante extraño, que todo el tiempo pensaba en invenciones y que vivía obsesionado con construir máquinas de cálculo.

Ada y su madre, Lady Byron, conocieron a Babbage en los círculos sociales de la Inglaterra victoriana. El matemático solía hacer reuniones a las que asistían grandes personalidades de la época, como por ejemplo el escritor Charles Dickens, entre otros.

Cuando Ada conoció a Babbage, este tenía en sus planes la construcción de una máquina para hacer cálculos. Este aparato era conocido como “la máquina diferencial” y podía llegar a tener un uso amplio, aunque ninguno en particular.

Por ese entonces, Babbage ya tenía 44 años y había enviudado unos años. Nunca mas se volvió a casar. Pasaba todo su tiempo dedicado a sus invenciones.

El interés de Ada por su trabajo hizo que tanto ella como su madre fueran invitadas por el matemático para conocer los avances de la máquina diferencial.

De allí en adelante, Ada y Babbage iniciaron una relación de amistad que duró años. Él la llegó a llamar “La Hechicera del Número”, que con el tiempo se desvirtuó en “La encantadora de los números” (Enchantress of Numbers, en inglés).

Se cree también que esta amistad pasó a otro plano en algún momento y que llegaron a ser amantes. Aunque esto se desprende de los diferentes documentos que se tienen de la época, (especialmente de las cartas que se escribían) en ninguna de ellas hay un mensaje claro de amor.

Las máquinas de la época

Hasta aquí, mucho de historia y poco de informática. Recién te conté que Babbage estaba intentando crear máquinas de cálculo. Lo cierto es que en esa época había una gran necesidad de disponer de este tipo de aparatos.

Por ese entonces, los científicos e ingenieros usaban tablas para hacer cálculos complejos. Por ejemplo, para calcular logaritmos. Lo cierto es que las tablas no eran precisas y para algunas tareas era imperioso comenzar a disponer de un método preciso y rápido para calcular.

Babbage estaba intentando construir una máquina calculadora mecánica que funcionara manualmente o con un motor a vapor. Pero no sería la primera en su especie.

La primera máquina de calcular mecánica que se suele nombrar es la famosa Pascalina, creada en 1642 por el matemático y filósofo Blaise Pascal. Otra reconocida es una máquina creada por el filósofo y matemático Gottfried Leibniz.

El Telar de Jacquard

Antes te comentaba que Ada estaba interesada por el trabajo de Babbage. Eso es porque a ella le fascinaba otra máquina de la época que todo el mundo conocía y que había cambiado las reglas de la industria textil.

El Telar de Jacquard fue una máquina mecánica creada por Joseph Marie Jacquard en 1801, que tejía de forma automática diferentes tipos de patrones que se podían definir a través del uso de una serie de tarjetas perforadas. ¿Te suena eso?

El Telar de Jacquard era programable y fue una de las grandes maravillas de la industrialización. Generó controversia y todo un grupo de tejedores se organizó para destruir estos telares que les quitaban su trabajo. Fue así como se dice que un tal Ned Ludd destruyó dos telares ya en 1791, cuando todavía no eran tan sofisticados.

De allí surgieron los luditas, personas que se oponen al avance tecnológico. Palabra que usamos hasta el dia de hoy.

Ada recorrió el norte de Inglaterra en pleno auge industrial y allí vio la máquina en funcionamiento.

La máquina diferencial

Cuando Ada conoció a Babbage este estaba construyendo su máquina diferencial. Se trataba de un artefacto que podía sumar y restar, y por ende, multiplicar, dividir y calcular raíces cuadradas. A pesar de lo interesante y de las aplicaciones que podía tener, su uso era bastante limitado.

Fue en ese entonces cuando Babbage comenzó a pensar en una máquina más completa que le permitiera hacer cálculos infinitesimales. De este modo, podría resolver problemas más complejos. Se trataba de la Máquina Analítica.

Babbage se dio cuenta de que nunca iba a terminar su Máquina Diferencial y que aun haciéndolo, no iba a tener sentido, ya que esa nueva Máquina Analítica iba a ser mucho mejor. Por ese motivo, desistió de la primera y volcó todo su esfuerzo y recursos hacia su nuevo objetivo.

Un esposo para Ada y un cambio de nombre

En esa época lo más importante que podía tener una mujer era un esposo. Y había que conseguirlo lo más rápido posible. Una mujer de veintipico y soltera corría el riesgo de quedarse sin esposo para el resto de su vida.

Te recomiendo que leas las novelas de Jane Austen para comprender el funcionamiento de la sociedad victoriana en ese entonces. En especial, Orgullo y Prejuicio, obra universal de la literatura.

Lady Byron quería que su hija Ada se casara con un candidato de una familia noble y adinerada. No le alcanzaba con cualquiera. ¿Y qué tal Babbage? Estaba claro que Ada y él se llevaban muy bien. Además, la diferencia de edad a favor del hombre no estaba mal vista en esa época. Babbage no era una mala opción para nadie, pero Lady Byron apuntaba más alto. Y lo logró.

Ada se casó con William King-Noel en 1835, cuando tenía 20 años. William era Lord y tenía muchas propiedades. Ada tuvo tres hijos con William: Byron, Anne Isabella y Ralph Gordon. Lamentablemente, ella no pudo criarlos porque volvió a enfermar. En su lugar, criados y tutores se hicieron cargo de sus hijos.

A partir de entonces, Ada fue conocida como Ada King. Pero poco tiempo después de casarse, su esposo heredó el título de Conde de Lovelace. Por lo tanto, ella pasó a ser Ada King, condesa de Lovelace. Luego lo fue acortando y en sus cartas firmaba como Augusta Ada Lovelace.

La Máquina Analítica

Charles Babbage se embarcó en la construcción de su nueva Máquina Analítica. Ada quería ayudarlo e involucrarse en el proyecto. Se intercambiaban cartas continuamente donde debatían diferentes aspectos de cómo debía ser la máquina.

Esta nueva máquina tendría la posibilidad de procesar fórmulas, arrojar resultados algebraicos y realizar cálculo infinitesimal. Además, funcionaba con tarjetas perforadas, al igual que el Telar de Jacquard.

“Se puede afirmar con mayor precisión que el motor analítico teje patrones algebraicos al igual que el Telar de Jacquard teje flores y hojas.”

Ada Lovelace

El problema era que la máquina cambiaba continuamente en la cabeza de Charles Babbage. Cada vez se le ocurría una idea mejor y eso echaba por tierra parte del trabajo anterior. Por otro lado, las piezas que necesitaba eran muy difíciles de fabricar debido al nivel de precisión que se requería. Por todo esto, el avance era lento y el Estado inglés, que le proveía de fondos comenzaba a impacientarse.

El matemático y la máquina eran famosos aunque no siempre por algo bueno. En las tertulias victorianas ya eran una especie de meme. “Te pagaré la deuda cuando Babbage termine su máquina” podía bromear algún lord inglés de la época.

Ada quería contribuir al trabajo de Babbage pero se sentía en desventaja en cuanto a conocimientos. Por eso comenzó a estudiar temas más avanzados de matemáticas. Su instructor fue nada más nada menos que Augustus De Morgan. Sí, el de las Leyes de De Morgan de la lógica proposicional.

También Ada tomó lecciones con la matemática y divulgadora científica Mary Somerville, a quien ella admiraba profundamente.

Las contribuciones de Ada

El 1842, el ingeniero italiano Luigi Federico Menabrea realizó un trabajo en función de la hipotética Máquina Analítica de Babbage. Había conocido al matemático en un viaje que este hizo a Italia y allí habían debatido sobre la máquina.

El trabajo de Menabrea era una descripción bien detallada de la máquina. El único problema era que lo escribió en francés. A Ada y Babbage les pareció una buena primera tarea para Ada como colaboradora oficial, traducir ese texto al inglés. Después de todo Ada era muy buena con los idiomas y dominaba el francés.

Al ir traduciendo el texto, Ada comenzó a agregar notas personales sobre el posible uso de la máquina. Comenzaron siendo unas pocas y terminaron siendo varias páginas. Al final, las notas de Ada eran tres veces más extensas que el trabajo de Menabrea.

El conjunto de notas de Ada no explican cómo funciona la Máquina Analítica, sino que muestran lo que este invento puede llegar a hacer.

Dentro de todas estas notas hay una especial, titulada “Nota G”, en la que se explica cómo habría que hacer funcionar la máquina para calcular los números de Bernoulli, una famosa sucesión matemática. Este sería el primer programa de la historia, aunque hay mucho debate al respecto. Además, se sabe que Ada tuvo ayuda de Babbage para esa nota en particular, pues así lo demuestra la correspondencia.

La visión de Ada

Lo que hace tan importante a Ada no es precisamente el hecho de haber escrito o no el primer programa informático de la historia. Lo vital es su visión sobre las máquinas.

Babbage y todos los científicos de la época veían a la máquina como una gran calculadora. Pero Ada no. Seguramente influenciada por las posibilidades del Telar de Jacquard, ella pudo ver más allá e imaginó un universo de potencialidades. Imaginó que una máquina de estas características daría como resultado la aparición de una nueva ciencia, separada de la matemática.

Además, Ada pensó, entre otras cosas, en la posibilidad de representar la música a través de la máquina, lo que hoy conocemos como música digitalizada.

Propuesta y publicación.

Ada le hizo una propuestas a Babbage. Se ofreció a ser su colega y comunicadora para llevar el trabajo del matemático a todos los círculos. Una especie de relaciones públicas, algo que tenía sentido ya que Babbage estaba perdiendo el apoyo del Estado y su falta de dones en comunicación lo estaban aislando de la comunidad.

Babbage no aceptó la propuesta. Sin embargo, la amistad que tenían no se vio afectada en lo más mínimo. Siguieron colaborando, intercambiando correspondencia y cada tanto viéndose.

El artículo de Ada fue finalmente publicado. El trabajo original de Menabrea, con sus notas aparecieron en Scientific Memoirs en septiembre de 1843. Ella firmó como A. A. L. pero enseguida trascendió que era mujer y el artículo fue tomado como algo interesante pero poco relevante.

Nadie lo vio, pero ese artículo anticipaba la ciencia informática, casi 100 años antes.

Últimos años y muerte

Los últimos años de Ada fueron tristes. Se hizo adicta a las carreras de caballos y perdió muchísimo dinero.

En poco tiempo volvió a enfermar y esta vez fue grave: cáncer uterino. Tuvo una larga agonía en la que su madre, Lady Byron entró nuevamente en escena. Ambas habían estado distanciadas, pero con la enfermedad avanzando, tuvieron un momento de reconciliación.

Lady Byron despidió a los criados del esposo William King y puso a los suyos. En su última visita a Ada, Lady Byron echó a Babbage y le prohibió volver a verla.

Los últimos tiempos de Ada fueron muy penosos. Padecía dolores extremos y como no había todavía anestesia inyectable, tomaba láudano, un derivado del opio. Esto le hacía perder la cordura.

En sus últimos días, Charles Dickens la visitó en varias ocasiones. El escritor le leía en la cama para reconfortarla.

Ada falleció el 27 de noviembre de 1852. Tenía tan sólo 36 años de edad. Como último pedido, y un poco para desafiar a su estricta madre, pidió ser enterrada junto a su padre, Lord Byron. El poeta había muerto en el exterior y sus restos habían sido repatriados años antes.

Charles Babbage no pudo asistir al funeral de su amiga Ada. No quiso generar discordia con Lady Byron después de su último encuentro en el que lo echó. Vivió 20 años más y siguió trabajando en su máquina que, por supuesto, nunca terminó. No obstante, al día de hoy es recordado como uno de los grandes precursores de la informática.

Lady Byron vivió hasta los 67 años y si bien en esta historia puede parecer como la madre estricta y dominante, en realidad fue una mujer fuerte que abogó por el fin de la esclavitud. Hizo siempre lo que consideró mejor para su única hija.

El esposo de Ada, William King se volvió a casar y tuvo un hijo más.

El legado de Ada Lovelace

Ada Lovelace

Durante años Ada Lovelace fue olvidada y su trabajo minimizado. Pero con el tiempo fue reivindicada como la primera programadora de la historia.

Alan Turing, el matemático pionero de la informática moderna y cuyo trabajo fue clave para decodificar los códigos de la máquina nazi Enigma, exploró el trabajo de Ada. De él es famosa su formulación conocida como “La Objeción de Lady Lovelace”.

“La máquina analítica no tiene ninguna pretensión de dar origen a nada. Puede hacer lo que le ordenemos. Puede realizar análisis pero no tiene el poder para anticipar ninguna clase de relación ni de verdad analítica.”

Ada Lovelace

Según Ada, las computadoras no pueden pensar ni crear nada original. Ella creía en todas las posibilidades, pero no en la idea de una inteligencia artificial. Turing se oponía a ese pensamiento y resumía la idea de Ada en que las máquinas no pueden sorprender al ser humano. Algo que claramente no es cierto. Por poner un ejemplo, toda la industria de los videojuegos se basa en eso.

En 1980, el Departamento de Defensa de Estados Unidos quiso hacer algo bastante común por esa época: crear un lenguaje de programación único que todo el mundo adopte. Si bien el lenguaje funcionó, nadie lo adoptó como único. Lo interesante es que este lenguaje fue bautizado Ada, en homenaje a Ada Lovelace.

Por último, cada segundo martes de Octubre de cada año se celebra el Día de Ada Lovelace, una jornada para festejar la participación de las mujeres en la ciencia, ingeniería y en la informática en particular.

Para todos los programadores, y me incluyo aquí, Ada Lovelace encarna el espíritu de la imaginación al poder y de la oportunidad de aprender y descubrir un universo de posibilidades sin importar raza, sexo, religión, ni ninguna otra condición.

Próximamente más artículos

Este ha sido el primer artículo de esta sección y espero que lo hayas disfrutado aprendiendo algo nuevo. Con el tiempo iré agregando nuevas entradas para reivindicar el trabajo de aquellas mujeres que trascendieron los límites de su época y marcaron el camino hacia la libertad, la razón y la verdad.

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Gracias por tomarte el tiempo de leerme.

¡Hasta la próxima!

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