Presentarse a un examen sin haber estudiado lo suficiente

presentarse sin preparacion

En la escuela secundaria era fácil. Uno tenía fecha para un examen, estudiaba algunos días antes, se presentaba y aprobaba. Eso de rendir sin saber nada era algo que le pasaba únicamente al que no se tomaba en serio el estudio. Sin embargo, en la universidad, el nivel de exigencia suele a veces ser tan alto, que es posible que llegue un examen y que no estemos a la altura. Es ahí cuando nos preguntamos si está bien presentarse sin preparación a rendir un examen.

Las razones pueden ser muchas: amplios temarios, la obligación de llevar varias materias al mismo tiempo, el ritmo de estudio, las clases que van rápido, que hace que si no entendimos algo no haya demasiado tiempo para detenerse a estudiarlo, la coincidencia de las fechas con otros exámenes, etc.

Para el que está acostumbrado a estudiar siempre y rendir bien casi siempre, este tipo de situaciones le resulta ajena y muchas veces por miedo a que les vaya mal, deciden no rendir. Esta entrada de Mentes Liberadas es justamente para analizar si es correcto o no hacer eso, o en todo caso, en qué circunstancias lo es y en qué otras, no.

Como la mayoría de las veces, la respuesta es “depende”. Y vamos a ver eso a continuación.

Instancia de examen

¿Qué significa esto? El tipo de examen que vamos a rendir. ¿Es un parcial? ¿Es un final? ¿Un recuperatorio? ¿Es el examen más importante de toda la carrera que define el nivel que tuvimos durante todo ese tiempo a tal punto que nos tatúan la nota en el brazo? Tal vez exageré en el último caso, pero creo que entienden a qué me refiero. Hay exámenes que son más importantes que otros.

Parciales

Los parciales son instancias de aprobación que suelen aparecer de forma repetida a lo largo de un cuatrimestre o semestre. Suelen tener recuperatorio u oportunidad adicional. Están asociados a la cursada y las fechas en las que hay que rendirlos son impuestas. Son los típicos exámenes en los que suele pasar eso de no llegar bien preparado. El temario de los parciales puede ser amplio, pero no tanto como el de un final.

Finales

Los finales, en cambio, son fechas un poco más exigentes, donde se reúnen todos los temas de los que trata una materia. Depende donde cursen, puede que las fechas puedan elegirse y que haya más de una oportunidad para rendirlo. Pero también puede ocurrir que tenga fecha de caducidad, es decir, que deben presentarse antes de determinada fecha. A pesar de que esos periodos de validez son largos, muchas veces ocurre que el tiempo pasa y de pronto hay que rendirlos de forma obligada antes de perder la materia y tener que recursarla.

Depende el caso, los finales suelen ser instancias más exigentes.

Exámenes de ingreso

Puede haber otros tipos de exámenes, como los de ingreso, que se rinden una o dos veces a lo sumo y suelen tener un nivel elevado. El problema de estos exámenes es que quizás haya una o dos instancias para rendir en todo el año. Si las dejamos pasar, habrá que esperar mucho tiempo.

Entonces, presentarse sin preparación, ¿sí o no?

Cuando hablamos de presentarse sin preparación, la pregunta que deberíamos hacernos es ¿Qué hay por perder? El hecho de no estar bien preparado puede ocasionar que desaprobemos (sí, tal vez estrepitosamente). Entonces, ¿Qué problema nos ocasiona? ¿Perdemos la materia? ¿Perdemos la cursada? ¿Nos queda un promedio bajo?

Deberíamos considerar siempre cuánto hay en juego. ¿Qué perdemos o qué ganamos en caso de no presentarnos?

Y por el otro lado, hay que pensar qué riesgos corremos al no presentarnos. ¿Se pierde la materia? ¿Hay que recursar? ¿O no ocurre nada porque dentro de una semana hay recuperatorio? ¿Hay diferencia entre presentarse al recuperatorio sin haberse presentado al examen?

En base a las respuestas de estas preguntas, podremos darnos cuenta qué es peor: presentarnos sin estar preparados, o directamente no presentarnos.

¿Qué tan mal preparados estamos?

Toda esta catarata de pensamientos y evaluaciones acerca de si conviene o no presentarse al examen sin tener preparación se origina en el nivel que creemos tener para afrontar el examen. Para quien está acostumbrado a estudiar siempre y rendir bien, tal vez el hecho de no poder cubrir algún tema lo puede llegar a inquietar a tal punto de no sentirse preparado.

Las preguntas que debiéramos hacernos respecto a nuestro nivel son: ¿Qué porcentaje de temas del examen (aproximadamente) domino? ¿Cuántas preguntas podría llegar a responder correctamente? ¿Cuántas podría llegar a responder aceptablemente?

A veces los nervios nos hacen creer que estamos peor preparados de lo que creemos.

Creo que si estamos en condiciones de responder algo y el examen es de “bajo riesgo”, es decir, no hay consecuencias graves,  entonces es suficiente como para presentarse y encararlo. Quizás sea fácil y se pueda aprobar.

Tratar de presentarse siempre a rendir

Hay incontables anécdotas de alumnos que no se presentaron a rendir y perdieron la oportunidad de promocionar una materia y de adelantar sus carreras. Otras, cuentan de estudiantes que se arriesgaron, confiaron en su nivel, se presentaron a rendir y terminaron aprobando exámenes incluso difíciles.

Como siempre, la decisión la toma cada uno. Y en cuanto a presentarse sin preparación a rendir, más que nunca. Creo que por regla general hay que presentarse siempre a aquellos exámenes que tienen fecha impuesta y no hay nada que perder si nos va mal.

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