reglas mnemotécnicas
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Memorizar con reglas mnemotécnicas

En esta oportunidad volveremos sobre el tema de la memoria, para hablar en este caso sobre las reglas mnemotécnicas. Lamentablemente nuestro sistema educativo promueve el uso de la memoria y premia a aquellos que más tienen. Está claro que la memoria puede ser entrenada, pero se sabe que hay personas que tienen facilidad para memorizar.

Las personas con memoria eidética (también llamada fotográfica) tienen muchísima ventaja por sobre las demás y pueden memorizar con asombrosa facilidad detalles insignificantes pasados años e incluso libros enteros leyéndolos sólo una vez. ¿Eso los hace más capaces? ¿Tienen este tipo de memoria la gente más poderosa del mundo, quienes realmente lo dominan? No. Lo que ocurre es que nuestro sistema educativo se enfoca demasiado en la memoria y quienes la dominen pasarán los niveles de educación con mucha más facilidad.

Podemos memorizar por asociación o a pura repetición estudiando con tarjetas. Podemos también estudiar razonando, que es mejor que estudiar de memoria. Sin embargo a veces necesitamos alguna ayuda extra para que nuestro cerebro recuerde mejor lo que estudiamos. Lamentablemente, aun usando estos métodos, no todos tenemos memoria eidética para retener grandes volúmenes de datos en nuestra memoria.

¿Qué hacemos, entonces, los seres humanos que no tenemos facilidad para memorizar? Debemos entrenar nuestra memoria y la mejor forma es con trucos como las reglas mnemotécnicas.

Reglas mnemotécnicas

Son técnicas de memorización que pueden hacer que una persona memorice una frase o un número de varias cifras en cuestión de segundos. No hay magia aquí, simplemente hay que aplicar los métodos ya existentes.

Aprovechando una regla mnemotécnica no recordaremos con facilidad algo, sino que encontraremos una forma de guardarlo en nuestra memoria para que cuando lo necesitemos sepamos cómo obtenerlo y luego sí, recordarlo.

Ejemplos de reglas mnemotécnicas

El caso más fácil de regla mnemotécnica es cuando debemos memorizar una frase o un conjunto de palabras en forma secuencial. Podemos tomar la primer letra de cada palabra que compone la frase y armar con ella una palabra nueva.

Por ejemplo, si debemos memorizar los siguientes animales sin ningún orden particular: rinoceronte, cebra, nutria, orangután, águila, yacaré; podríamos armar la palabra Crayón.

Esta regla es demasiado sencilla. En caso de que las palabras se compliquen, podemos utilizar la primer sílaba o en caso de que sean muchas palabras, intentar armar una frase que sea fácil de memorizar.

Si necesitamos memorizar números, existe una manera muy fácil de hacerlo. Imaginemos que necesitamos memorizar el famoso número pi. Hay una manera simple de guardar en memoria números y es definir una palabra por cada número que tenga la cantidad de letras que el número mismo indique. Elegiremos palabras que formen una frase completa entre todas. Veámoslo mejor con un ejemplo:

3,14159265…
Soy π, lema y razón ingeniosa, de hombre sabio…

La palabra “soy” tiene tres letras y equivale al número 3. El símbolo pi es un único caracter, por lo que equivale al número 1. La palabra “lema” tiene cuatro letras y equivale al número 4. Y así con los otros números. Si nos topáramos con un cero, podríamos definir una palabra estándar o algún patrón específico para ello. Por ejemplo, usar palabras que empiecen con C.

Reglas mnemotécnicas ya conocidas

Con el tiempo, muchos estudiantes han ido armando distintas reglas mnemotécnicas para cada una de las materias de estudio. Quizás muchos recuerden alguna de la escuela Primaria. Bueno, también se siguen utilizando en la secundaria y en la universidad. Es cuestión de buscar las del área que estén estudiando.

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Alejandro De Luca
Soy programador web. Rebelde autodidacta y cafeinómano. Vivo comparando la vida real con Los Simpsons. Creé Mentes Liberadas para compartir consejos, recursos y herramientas para la escuela y la universidad. Vivo en Buenos Aires, Argentina.