preguntas difíciles de examen
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8 consejos para encarar preguntas difíciles de examen

Estudiaste y al ver el examen te encuentras una o varias preguntas que te hacen dudar si no te equivocaste de aula para rendir. Vamos a ver cómo encarar esas preguntas difíciles o extrañas de examen.

Todos los estudiantes sabemos que el examen no siempre es igual a lo que habíamos estudiado. Ocurre que quien nos prepara para rendir no es el mismo docente que diseña la prueba. Otras veces lo que pasa es que de forma intencionada se busca confundir al alumno para ver cómo responde. De una manera u otra, el resultado es que nos encontramos en el examen con una pregunta que no tenemos ni idea de cómo responder.

Aquí unos consejos para descifrar qué es lo que hay que hacer.

1. No desesperarse al ver preguntas difíciles

En particular, si hay varias de esas preguntas difíciles en el mismo examen. Si nos ponemos nerviosos no vamos a poder pensar con claridad que es justamente lo que más necesitamos.

2. Leer varias veces el enunciado

Diez, veinte, veinticinco veces si es necesario. Prestar atención al hacerlo. Leer con detenimiento, analizarlo, subrayarlo, separar palabras usando corchetes. En una palabra, descomponerlo lo más que podamos. Puede que saquemos un poquito más de información que a la primera leída.

3. Clasificar la pregunta

Estudiamos en base a un temario. Bien, entonces, ¿a qué tema corresponde esa pregunta? Seguramente será complicado determinarlo, pero al menos al pensar qué temas abarca, estaremos haciendo un mejor esfuerzo por entender qué nos están preguntando.

4. Pensar posibles respuestas

Si estudiamos varios días para el examen. ¿Qué estudiamos? Pensemos para qué nos preparamos. Qué es lo que se suponía que teníamos que probar que sabíamos. Si es un ejercicio práctico, hay que pensar qué tipos de ejercicios estuvimos estudiando y a cuál se parece este.

5. Empezar a contestar

No hace falta que sea en la misma hoja del examen. Mejor tomemos una borrador y empecemos a ensayar una respuesta aunque no tengamos idea adónde nos lleva. Hagamos el mejor intento, puede que en el medio se encienda esa chispa interior y develemos el misterio. Esto es especialmente útil si estamos resolviendo un ejercicio de matemática.

6. Empezar por lo más simple

Tal vez haya una pequeña parte que sí entendamos, pero que aparece “descolgada”, entonces arranquemos por ahí, que es lo único o lo que mejor entendemos. Tal vez el resto de la respuesta o solución vaya apareciendo sola.

7. Preguntar al docente

A veces las preguntas difíciles se deben simplemente a que se cometió un error en el enunciado. Si nos permiten realizar preguntas durante el examen entonces es mejor aprovechar y sacarse la duda. Tal vez el profesor nos oriente mejor. No es el método que recomiendo, considero que entender el examen es parte de la prueba y que si abusamos de las preguntas durante el examen no estamos aprendiendo a pensar y a tomar decisiones por nosotros mismos. Pero la opción de hacerlo siempre está.

8. Abrir la cabeza

La mayoría de las veces que caemos en estos casos de no entender una pregunta es porque no podemos verla en totalidad. Es como pretender apreciar una obra de arte mirándola a apenas unos centímetros de distancia. Tal vez lo mejor es apartarse y ver todo de otra manera. Aquí ocurre lo mismo, hay que intentar ver la pregunta desde otra perspectiva. No es fácil, pero darnos cuenta que estamos en ese caso, ya es un avance.

Vinculado a este tema, les recomiendo que repasen el artículo sobre pensamiento lateral, que trata justamente sobre pensar de otra manera.

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Alejandro De Luca
Soy programador web. Rebelde autodidacta y cafeinómano. Vivo comparando la vida real con Los Simpsons. Creé Mentes Liberadas para compartir consejos, recursos y herramientas para la escuela y la universidad. Vivo en Buenos Aires, Argentina.