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La frustración de Michael Jordan: el fracaso como combustible del éxito

Nadie nace con el éxito asegurado. Casi todas las personalidades que conocemos y que admiramos han tenido que sacrificar mucho tiempo de sus vidas en pos de un objetivo. Y a veces, incluso realizando ese esfuerzo, se han encontrado con obstáculos. En esta entrada vamos a conocer la primera frustración de Michael Jordan cuando era apenas un adolescente y que lo llevó por el camino de la superación.

Michael Jordan, de la frustración adolescente, al éxito profesional

Para quienes no lo conozcan, Michael Jordan es considerado el mejor jugador de básquet de todos los tiempos. Jugó en la NBA desde 1984 hasta 2003, con una ausencia de dos años entre 1993 y 1995. Durante su carrera anotó más de 32.000 puntos, ganó 6 anillos de campeón de la NBA con Chicago Bulls y consiguió un gran número de distinciones individuales.

Algunos especialistas se animan a decir que no sólo ha sido el mejor en su deporte, sino que es el mejor deportista de todos los tiempos.

La frustración de Michael Jordan chicago bulls

La historia de la primera gran frustración de Michael Jordan

A pesar de todo el éxito obtenido durante su carrera, al principio no todo fue fácil para Michael Jordan. Incluso, tuvo momentos complicados y de frustración.

El primero lo vivió cuando estaba en el segundo año de la escuela secundaria. Con 16 años, Jordan ya se dedicaba a perfeccionar su básquetbol, pero todavía no alcanzaba su altura de 1,98m. y, entre otras cosas, no podía llegar a volcar la pelota en el aro. Algo que años después sería una jugada normal en su repertorio.

La escuela secundaria a la que Jordan acudía, la Emsley A. Laney Highschool, tenía equipos de básquet y había quince posiciones para ocupar del primer equipo.

Luego del entrenamiento, el día de selección, Jordan se encontró con la lista de elegidos en el vestuario. A diferencia de lo que tanto deseaba, su nombre no estaba en ella. Uno de sus amigos, Leroy Smith, que era más alto, sí logró hacerse un lugar entre esos quince. Al enterarse de haber quedado sin lugar en el equipo, Jordan corrió a su casa, se encerró en su habitación y rompió en llanto.

frustración michael jordan

Sin embargo, en vez de renunciar a su sueño de jugar al básquet, Jordan tomó esta derrota como un desafío y siguió ejercitándose y preparándose.

“Cada vez que entrenaba y me sentía cansado al punto de querer abandonar, cerraba los ojos y veía esa lista en el vestuario sin mi nombre en ella. Eso hacía que me dieran ganas de seguir entrenando.”
-Michael Jordan

Luego de haber sido dejado de lado en el primer equipo, Jordan ingresó al equipo junior de la escuela. Allí se lució y llegó a anotar más de 40 puntos en varios partidos. Su rendimiento fue tan alto que su sola presencia en el equipo atrajo mucho público a los partidos. Algo poco habitual por tratarse del equipo juvenil.

A partir de allí, comenzó a destacarse y a mejorar cada vez más. Con el tiempo, se convirtió en la gran estrella de su escuela y pasó a la universidad, donde siguió siendo el número uno. Lo que vino luego, es parte de la historia grande del deporte.

Los fracasos son obstáculos a superar

Esta frustración de Michael Jordan nos ilustra lo importante que es tomar estos tropezones como impulsos para seguir adelante. El fracaso es siempre circunstancial y también lo es el éxito. De los fracasos se aprende para no volver a repetir los mismos errores. Además, sirven para tenerlos presentes y usarlos como motivación.

“He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. En 26 oportunidades me confiaron la oportunidad de tomar el tiro ganador… y fallé.
He fallado una y otra vez a lo largo de mi vida.
Esa es la razón por la que he tenido éxito.”
-Michael Jordan

También para entender que a veces no es cuestión de cometer errores o no, sino de estar listo en el momento indicado. Jordan no quedó en el equipo porque no tenía la altura necesaria, algo que conseguiría en pocos años.

Tener paciencia y aceptar los procesos naturales es también algo que tenemos que comprender.

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Alejandro De Luca
Soy programador web. Rebelde autodidacta y cafeinómano. Vivo comparando la vida real con Los Simpsons. Creé Mentes Liberadas para compartir consejos, recursos y herramientas para la escuela y la universidad. Vivo en Buenos Aires, Argentina.