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Motivación e inspiración

La lección a aprender de Space X

La semana pasada fue el lanzamiento del cohete Falcon Heavy, de la compañía Space X, de Elon Musk. Más allá de que el booster principal no logró aterrizar nuevamente en la plataforma designada y se estrelló en el mar, el lanzamiento fue todo un suceso. Muchos se quedaron con la imagen del automóvil Tesla flotando en el espacio con Starman en el asiento de conductor. Si bien es una imagen impactante que marca el inicio de una nueva era espacial, considero que hay una gran lección para aprender de Space X y está vinculada con los boosters.

El regreso de los boosters

La principal característica distintiva de estos cohetes es que se pueden volver a usar. Es por eso que vemos el lanzamiento y luego esperamos la separación de los boosters, que son los motores que le dan potencia a la carga para ponerla en órbita.

El Falcon Heavy contó con tres boosters, dos laterales y uno principal. Esta tecnología no es nueva, pero la posibilidad de que el booster pegue la vuelta desde el espacio, reingrese  y aterrice es prácticamente revolucionario. Abarata los costos de poner sondas, satélites y carga en órbita y se convierte en una herramienta fundamental para todo lo que pueda venir a continuación en materia de carrera espacial.

Como comentaba al principio, para muchos la imagen que quedará en la historia es la de Starman arriba del Tesla. Y es cierto, ya es icónica. Sin embargo, personalmente, me impactó el aterrizaje autónomo de los dos boosters laterales. Hasta donde se conoce, los boosters no están operados de forma manual por seres humanos.

Al ver esa imagen, esos dos cohetes aterrizando al unísono y quedando listos y a disposición para un nuevo lanzamiento, sentí que ya estábamos en el futuro. Lo siguiente que pensé fue en lo compleja de la hazaña técnica. ¿Cómo han logrado algo semejante? Fue ahí cuando comencé a investigar y no me llevó mucho tiempo llegar a las pruebas previas.

Lo cierto es que Elon Musk y su equipo de Space X tienen una gran capacidad técnica en ingeniería, pero también no tienen miedo de fallar. Antes de este lanzamiento ya se habían realizado muchos anteriores con distintos cohetes. Algunas, como pruebas experimentales. Les llevó mucho tiempo y dinero lograr esta proeza técnica.

A continuación podemos ver un video en el cual se ven todos los aterrizajes fallidos de boosters.

 

Intentar una y otra vez hasta lograrlo

La lección a aprender de Space X es clara. Hay que tener perseverancia. O mejor dicho, hay que combinar la capacidad de uno con la perseverancia. Antes de lograr un éxito, vendrán seguramente muchos fracasos. Pero eso no tiene que desanimarnos. El éxito es un camino trazado, no algo que aparece de la nada.

Parece que Elon Musk, de quien hablaremos más detenidamente en otro momento, lo entendió a la perfección. Su objetivo es el planeta Marte. Quiere llevar allí al ser humano para 2024. Al ver la evolución de Space X y al conocer un poco sobre la forma en que Musk se toma sus emprendimientos, todo parece que puede ser posible.

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Alejandro De Luca
Soy programador web. Rebelde autodidacta y cafeinómano. Vivo comparando la vida real con Los Simpsons. Creé Mentes Liberadas para compartir consejos, recursos y herramientas para la escuela y la universidad. Vivo en Buenos Aires, Argentina.