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Perfeccionismo: un enemigo que te puede detener

Cuando se habla de perfeccionismo como cualidad pensamos primero en ser detallistas. En ser muy obstinado con que las cosas salgan como uno quiere. Pensamos también en gente con un nivel de sensibilidad técnica más elevado, capaces de ver lo que otros no ven.

Ser perfeccionista no tiene de por sí nada de malo. Puede ser una característica positiva de una persona. Pero en esta entrada quiero hablar del perfeccionismo siniestro, ese que se mezcla con la inseguridad y no nos permite avanzar en nuestros objetivos. El perfeccionismo que nos atrapa y nos toma de rehenes.

El problema que tiene esta cualidad es que nos hace convencernos con fundamento que nosotros o algo que hemos hecho no está todavía listo. Esto hace que necesitemos más tiempo para mejorarlo. El asunto es que los días pasan y aunque se le dedique más tiempo y energía a esa actividad o proyecto, nunca termina de quedar del todo perfecto. No como realmente consideramos que tiene que quedar. De esta forma terminamos atrasándonos y no podemos avanzar con nuestras metas.

La perfección es obsesiva. Y eso es un defecto. -Roberto Fontanarrosa

¿Cómo darnos cuenta si estamos siendo rehenes del perfeccionismo?

Pongamos algunos ejemplos para ser más claros. Somos rehenes del perfeccionismo si:

  • Evitamos presentarnos a exámenes porque no consideramos estar a la altura necesaria para enfrentar la instancia. Siempre vamos a creer que tenemos que estudiar más. Hemos tocado este tema sobre si conviene o no presentarse a los exámenes sin preparación. Pueden repasarlo.
  • Pedimos prórrogas o cambiamos fechas de reuniones porque no sentimos que esté todo listo como para hacer una presentación o como para debatir ideas.
  • Notamos que el proyecto que estamos haciendo o para lo que nos estamos preparando no tiene una fecha de cierre. Es como si pudiéramos seguir mejorando o mejorándolo y nunca terminar.

Estoy en la búsqueda de lo que no puede ser alcanzado: la perfección. -Andrew Vachss

Perfeccionismo y miedo al fracaso

Personalmente este fue un gran problema que he tenido a lo largo de mi vida. Siempre creía que había que esperar a que todo estuviera mejor. A poder estudiar más. O a lograr dar esas últimas pinceladas a ese proyecto.

Con el tiempo descubrí que no importa cuánto uno se esfuerce, nunca se puede estar al 100% en nada. Ningún proyecto se lanza estando absolutamente perfecto. La vida no es perfecta y ni nosotros ni nuestros proyectos tienen por qué serlo.

Seguramente hay algún vínculo entre el miedo al fracaso y este tipo de perfeccionismo nocivo. No queremos perder y queremos asegurarnos de que las probabilidades de éxitos sean las máximas posibles.

Cómo superar este perfeccionismo negativo

Al principio cuesta superar este perfeccionismo, pero se puede. ¿Cómo? Arriesgando un poco más y probando. Hay que arriesgarse a avanzar sabiendo que puede no estar todo en el mejor estado posible. Hay riesgo de que las cosas salgan mal. Siempre lo hay. Pero cuando vemos que incluso con bastante riesgo las cosas igual salen bien, eso nos da confianza.

Luego descubriremos que eso que empezamos puede seguir mejorándose en el camino. Vemos que evoluciona como lo hubiéramos querido entregar originalmente. Entonces comprendemos finalmente que todo tiene un proceso de mejora y que no se puede, de golpe, hacer, entregar, o crear algo completamente perfecto.

Aprendida esa lección, luego todo se hace más fácil y podemos superar el perfeccionismo nocivo para siempre, quedándonos con el bueno, ese que nos sirve y aporta a nuestras vidas de forma significativa.



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Alejandro De Luca
Soy programador web. Rebelde autodidacta y cafeinómano. Vivo comparando la vida real con Los Simpsons. Creé Mentes Liberadas para compartir consejos, recursos y herramientas para la escuela y la universidad. Vivo en Buenos Aires, Argentina.